dijous, 28 de juliol de 2016

El Padre Damián en la JMJ de Cracovia



En la ceremonia de acogida al Papa en la JMJ han propuesto a san Damián, entre otros, como uno de los modelos en el seguimiento de Jesús de estos días.

María Gómez, de la revista Vida Nueva, ofrece una completa crónica del sentido de esta celebración de acogida.
Tremendamente visual y muy sugerente ha sido la puesta en escena que la organización de la 31ª Jornada Mundial de la Juventud ha desarrollado hoy en Cracovia, en el Parque Jordan de Blonia, en la ceremonia de acogida de los jóvenes, que ha supuesto para ellos el primer contacto de verdad con el papa Francisco (aterrizado ayer, los actos celebrados desde que aterrizó ayer estaban más centrados en la Iglesia polaca). Pero esta tarde sí, ha sido la tarde del Papa y los jóvenes, y de dos mensajes principales: ser santo es algo que está al alcance de todos y Jesús es el maestro de la misericordia.
Con la lluvia amenazando durante casi toda la tarde, Francisco llegó al Parque Jordan en su papamóvil, paseó entre los cientos de miles de jóvenes y subió al escenario, donde le esperaban muchos obispos, algunos especialmente contentos.
Un grupo de jóvenes le regalaron un kit del peregrino, pues como tal asiste a las Jornadas. Y enseguida empezó la fiesta: bailes nacionales de Polonia se intercalaron con danzas asiáticas, africanas y hasta un tango.
Después, fueron apareciendo sucesivamente seis santos representantes de todos los continentes, elegidos por los propios jóvenes vía redes sociales como patronos de esta JMJ: por África, santa Josefina Bakhita, patrona de Sudán; por América del Sur, Irmã Dulce, que podría llegar a ser la primera santa nacida en Brasil; por Norteamérica, san Damián de Molokai, misionero católico belga de los Sagrados Corazones; por Australia y Oceanía, santa Mary MacKillop o María de la Cruz; por Asia, Teresa de Calcuta, que será canonizada el próximo 4 de septiembre; y por Europa, el sacerdote francés san Vicente de Paúl.
Por si estos santos fueran poco ejemplo, sobre el escenario varios actores representaron a santos, beatos y mártires de distintas épocas: santa Teresita del Niño Jesús, santo Domingo Savio, santa Eduvigis de Polonia, santa María Goretti, Pier Giorgio Frassati, el mexicano José Sánchez del Río o los polacos Miguel Tomaszek, Zbigniew Strzalkowski, asesinados en Perú por Sendero Luminoso.
Y por supuesto, estuvieron muy presentes los patronos oficiales de esta JMJ: san Juan Pablo II y santa Faustina Kowalska.
La lectura del Evangelio –en polaco y en paleoeslavo– fue Lucas 10, 38-42, sobre la visita de Jesús en casa de Marta y María.

Un corazón misericordioso

De todo ello, de la convivencia de distintas culturas, del santo Wojtyla –cuya nominación despierta, siempre, aplausos– y de Marta y María habló Francisco en la alocución que dirigió a los jóvenes. Y, como es habitual en él, uno de los mejores fragmentos lo improvisó in situ.
Bergolio ha animoado a los jóvenes a no dejarse vencer por el cansancio y a pedir ayuda a Jesucristo, que, según recordó, es “la respuesta”. “No es una cosa, no es un objeto, es una persona y está viva”.
“Alguno me dirá: ‘Padre, es tan difícil mirar a lo alto, y estar siempre en salida. Yo soy débil, yo me esfuerzo, pero tantas veces me caigo…’. Hay una bella canción que dice así: ‘En el arte de salir, lo que importa no es no caer, sino no permanecer caído‘. Si tú eres débil, si te caes, mira un poco a lo alto y coge la mano de Jesús, que te dice: ‘Levántate’. Y si te caes otra vez, vuelve a hacerlo, vuelve a coger su mano. Y se te caes otra vez, vuelve a hacerlo. Y una vez y otra vez. ¿Y cuántas veces? Setenta veces siete. La mano de Jesús siempre está dispuesta a recogernos cuando nos caemos”.
En otro de los fragmentos más destacados, el Papa definió las características de un corazón misericordioso“Un corazón misericordioso se anima a salir de su comodidad; un corazón misericordioso sabe ir al encuentro de los demás, logra abrazar a todos. Un corazón misericordioso sabe ser refugio para los que nunca tuvieron casa o la han perdido, sabe construir hogar y familia para aquellos que han tenido que emigrar, sabe de ternura y compasión. Un corazón misericordioso, sabe compartir el pan con el que tiene hambre, un corazón misericordioso se abre para recibir al prófugo y al migrante. Decir misericordia junto a ustedes, es decir oportunidad, decir mañana, compromiso, confianza, apertura, hospitalidad, compasión, sueños”.
 

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