dissabte, 21 de març de 2015

Una convi "de cine"


El sábado, 21 de marzo, un buen grupo de profes nos hemos reunido de convivencia. Hemos empezado la jornada en la capilla del Cole con una oración en homenaje a Teresa de Jesús: la oración de los diferentes riegos (o modos de oración) del huerto.

En el salón de actos, hemos contado con la presencia de Mosén Peio Sánchez, especialista en cine. Él nos ha ofrecido la ponencia La presencia escondida de Dios en el cine contemporáneo. Cuando el Invisible se hace Visible. En ella se sitúa el cine espiritual como un instrumento privilegiado para desplegar la competencia espiritual en educación y ofrece una iniciación a la lectura teológica del cine para poder reconocer desde la naturaleza propia del lenguaje fílmico y desde las claves de la narración audiovisual la presencia escondida del Invisible en tantas películas.



Peio nos ha situado el cine espiritual como un instrumento privilegiado para desplegar la competencia espiritual en educación. Así el cine, como medio audiovisual, accede al ser humano especialmente desde la afectividad, por lo que se convierte en una herramienta indicada para el desarrollo de la competencia emocional. De la misma manera las historias y los iconos que nos presentan las películas nos permiten abordar la competencia existencial, trascendente y religiosa que afectan al sentido de la vida y de la muerte, a la búsqueda del amor y la relación, al deseo de justicia y la exigencia de la solidaridad. Además hay un cine que presenta directamente el sentido cristiano y nos permite su presentación directa así por ejemplo en La vida secreta de la abejas se nos presenta a María de Nazaret, en Gran Torino hay una referencia explícita a la muerte de Cristo o en El pequeño Rambow se concluye con una oración cristiana.

El segundo objetivo que nos ha ofrecido consiste en ofertar una iniciación a la lectura teológica del cine para poder reconocer desde la naturaleza propia del lenguaje fílmico y desde las claves de la narración audiovisual la presencia escondida del Invisible en tantas películas.

Como último objetivo, nos ha ofrecido algunos recursos didácticos que puedan ayudarnos como educadores tanto para las clases de religión como para tutorías o distintas iniciativas educativas y pastorales. En este sentido la Semana del Cine Espiritual es un medio aconsejable para este empeño.



Para que el mecanismo cinematográfico funcione necesitamos aproximarnos a las condiciones de un cine. Esta ambientación forma parte del mecanismo psicológico del cine. Una pantalla grande, un sonido envolvente y el mecanismo de la proyección se convierten en proyección psicológica. Se inicia un proceso de identificación y rechazo de personajes, un itinerario de maduración a través de los giros del guión. Así en la oscuridad el sentimiento brota en la intimidad (¡Quién no ha reído o llorado en una película!), los sentidos se colocan alertas, así desde la sensibilidad se puede acceder a la contemplación.

Luego, nos ha ido ofreciendo las 10 claves del Cine espiritual. Nos hemos quedado en la cuarta, pero aquí van todas, ya que algunos están muy interesados en la ponencia de Peio, al que agradecemos de corazón sus aportes.

1- LO IMPLíCITO Y LO EXPLÍCITO

Miremos el itinerario que vamos a recorrer acompañados por algunas secuencias del cine contemporáneo. Dios aparece en el cine de forma explícita y de forma implícita.
Cuando hablamos de cine religioso, hablamos de una presencia explícita. Así el cine religioso es aquel que por sus personajes, temas o instituciones trata sobre la religión. Sea budista como Primavera, verano, otoño e invierno..., sea musulmán como Viaje a la Meca, o bien sea cristiano como Teresa de Calcuta.

En Como Dios, el actor Morgan Freeman hace del Todopoderoso Creador y se nos ofrece un ejemplo de una película en que se nos presenta directamente al Invisible.
A pesar del tono de comedia y del carácter explícito de esta propuesta se trata de una interesante revisión de la imagen de Dios y como el ser humano busca un Dios todopoderoso que está detrás de todas las causalidades pero con esta perspectiva lo que en el fondo intenta Bruce, el protagonista, es huir de su propia libertad y su responsabilidad.

Veamos ahora un ejemplo de lo implícito. Esto es lo que venimos en llamar el cine espiritual. Se trata de aquel cine que presenta historias auténticamente humanas. En ellas se plantean las grandes cuestiones sobre el sentido de la vida y la muerte, la posibilidad del encuentro interhumano en amistad o en amor esponsal, paternal, maternal, fraternal o filial, el empeño por la justicia, los caminos de la compasión y el perdón, el deseo de la libertad, la lucha contra el mal y el ejercicio de la bondad. Cuando estos argumentos trasparentan en su trama el misterio profundo de los humano que tiene la potencialidad de mostrar la trascendencia, de indicar la presencia de Dios.

Roberto Benigni, que se formó en los salesianos de Torino y que confesaba a Juan Pablo II que siempre llevaba en su cartera una imagen de Teresa de Lisieux nos presenta algo de esto en su película El tigre y la nieve. El poeta Atilio un día explica a sus hijas como fue su vocación. Os ruego que os fijéis en la metáfora del pajarito. En este caso esta pequeño pájaro tiene un carácter trascendente, no solamente porque vine de arriba, sino porque tiene el poder misterioso de trasmitir una vocación, una misión.

Así el actor-poeta es en el fondo el cineasta-poeta que intenta encontrar las palabras y las imágenes justas para transmitir la emoción y el sentido. Y esta probablemente tendría que ser la disposición del educador y el animador de pastoral, en ella dirección las secuencia se pueden convertir en una valiosa ayuda, como los versos del poeta, pueden ayudar desde la emoción a plantear las cuestiones espirituales.

2- LOS SÍMBOLOS DE DIOS

Como hemos visto Dios se hace presenta en la pantalla de forma escondida. Para encontrar las huellas de Dios en el cine hemos de investigar en la semiótica de la trascendencia, en los símbolos de Dios. Veamos algunos.

El símbolo por excelencia de Dios ha sido la luz, ya los padres de la Iglesia usaban esta metáfora para explicar algunas cuestiones teológicas como la Trinidad: el sol (Padre) el rayo que visita (Hijo), la luz que ilumina (Espíritu Santo). En el cine la luz desde arriba o cenital, se puede reconocer como la visita de la gracia divina, algo que ya ha recibido el séptimo arte de la arquitectura, en los templos, y la pintura religiosa.

Otra clave es el color. Para ilustrar este tema nos podemos fijar en una escena de Millones de Danny Boyle, donde predominan los colores trascendentales en la habitación del pequeño Damian: el azul del cielo, el dorado de las cortinas que trasparentan la luz misteriosa y el blanco de la santidad. Los códigos del color han sido profundamente estudiados por la iconografía y nos dan importante pistas para la representación de Dios.

Pero además, el lenguaje fílmico tiene claves propias para significar. Tanto desde la posición de la cámara, por ejemplo, el picado radical como mirada de Dios. El contenido del cuadro, en este caso Dios habitualmente estaría fuera de campo, observemos como en tantas películas la mirada o un ruido nos puede indicar el misterio de lo que no vemos. Algo de esto ocurre en el juego de las miradas del final de Una historia verdadera de David Lynch.

Otra pista son los símbolos convencionales una escalera que sube indica trascendencia, el horizonte muestra el infinito, una cruz en medio del paisaje, el cielo como el lugar donde habita Dios.
El cielo estrellado es la clave simbólica de la película de Lynch. Alvin Straight tiene 73 años, es viudo, padece un enfisema, tiene problemas de visión y de cadera y acaba de sufrir un brusco desfallecimiento. Sin embargo, emprende un largo camino para visitar a su hermano que acaba de tener una gravísimo percance de corazón. Será un camino penitencial y contemplativo emprendido en una máquina cortacésped a 10 Km/h. Los dos hermanos, tienen una vieja historia de enfrentamiento, tan vieja como Caín y Abel, y hace diez años que no se hablan. Vamos a ver su encuentro silencioso. El suyo será un encuentro sin palabras.

El cielo estrellado muestra el más allá que espera al ser humano después de la muerte y la reconciliación. La película termina, los finales son la clave hermenéutica del texto, mostrando un cielo imposible ya que estamos en pleno día pero que se ha convertido en un territorio escatológico, lugar del Padre nuestro que estás en los cielos.

3- EL ROSTRO DE LA BONDAD

Uno de los caminos privilegiados por su elocuencia para mostrar a Dios es el rostro de la bondad humana. La imagen y semejanza que somos transparenta a su Creador. Hay el cine hay muchos "malos de película" pero también tenemos los buenos que siempre permanecen, los inocentes de corazón limpio, los ingenuos que atraen hacia sí lo mejor. Federico Fellini decía que había querido hacer de Gelsomina en L'Strada y de Cabira en Las noches de Cabiria dos personajes que trasparentaran la gracia de Dios. En la historia del cine hay una cosecha de buenos que indican ¡Qué bello es vivir! (1946) de Frank Capra.

Los niños son un arquetipo frecuente de la inocencia y la bondad. Millones, a la que antes nos referíamos con el tema del color, es un film del recientemente oscarizado Danny Boyle con Slumdog Millionaire. Este director, hijo de emigrantes irlandeses católicos, se formó en un colegio de los salesianos en Bolton (Reino Unido) hasta el grado de bachillerato y contempló muy seriamente la vocación religiosa, hasta que un sacerdote lo convenció de que ése no era su camino: «No sé si estaba tratando de salvarme del sacerdocio, o al sacerdocio de mí», confesaría en broma después. Lo cierto es que presenta en sus películas rostros de la bondad. Jamal Malik, el protagonista de la película de los ocho oscars, es un joven que cree en la providencia de la bondad, en el poder del amor y del ingenio. También el pequeño de Millones (2004) es un icono de la bondad. Junto con su hermano ha encontrado un monto de millones de liras y las recibe como un regalo del cielo para darlas a los pobres. Algunos santos que se le van apareciendo le ayudan. En el encuentro con San Pedro se nos constará una sugerente interpretación del milagro de los panes y los peces, donde vemos como la generosidad del niño nos habla de cómo la bondad, que se esconde en el corazón del ser humano, es el mejor milagro de Dios.

4- CAMINOS DE CONVERSIÓN

Damos otro paso en nuestro itinerario siguiendo las huellas de Dios en el cine. En este caso vamos a fijarnos en lo que técnicamente conocemos como historias de redención. Se trata de personajes que por distintos motivos entran en una situación desesperada, sin salida. Algunas veces motivada por sus propios actos, otras veces rodeados por el mal.

Recordemos por ejemplo El señor de los anillos. En ella Tolkien despliega, a través de su mitología, la lucha de la humanidad contra el mal (Sauron/diablo) mostrando su inmenso capacidad de seducción (el poder del anillo), por encima de las misma decisiones de los hombres, y, por contraste la bondad que reside en los pequeños hobbits que vencen al mal con el bien (Frodo) y la amistad (Sam).

Nos detenemos en el análisis de Spiderman 3. En la Semana del Cine Espiritual de este año los jóvenes que quedaban asombrados de que detrás de las películas se pudieran descubrir estos mensajes. El protagonista, Peter, ha hecho un camino de bajada. Sus deseos de venganza por la muerte de su tío se han visto incrementado por una simbiote que como masa viscosa y negra se ha ido pegando a él. Poco a poco el Spiderman de la bondad se ha convertido en el Spiderman negro.
Sin embargo, la conversión es posible. Cuando el hombre sólo no puede viene la ayuda trascendente. Ha sido el sonido de la campana que estaba en la iglesia, bajo la cruz la que ha permitido a Spiderman vencer al mal simbolizado en ese traje. El personaje que ha pedido a Dios la venganza ahora se ha convertido en el heredero del mal que se sigue pegando/manchando/heredando de unos a otros. Tras la victoria viene la reconstrucción y por eso una ducha indica la limpieza y la gracia bautismal para empezar de nuevo.

5- LOS QUE DAN LA VIDA

Conocemos como figuras crísticas, aquellos personajes que sin ser Jesús muestran en sus vidas alguno de los rasgos del Cristo resucitado presente en el corazón del mundo. Una de las figuras crísticas más emblemáticas de la historia de la literatura es el príncipe Mishkin, "El idiota", inmortalizado por Fiodor Dostoievki. Pero el cine está también lleno de estás figuras como la Vianne de Chocolat de Lasse Hallström o la protagonista de El festín de Babette de Gabriel Axel.
Nos podemos detener en el padre Chistopher de Disparando a perros. Vamos a ver la escena de su muerte, una muerte crística. De un tono semejante a la que podemos ver en Gran Torino de Clint Eastwood estrenada recientemente. El personaje es un sacerdote que a atendido a los refugiados en un colegio católico, que todavía existe en Kigali y permanece vacío, allí hubo una gran matanza. Cuando esto iba a ocurrir el sacerdote intentó salvar a un grupo de niños, sin embargo una patrulla lo detiene. Allí estaba un antiguo alumno.

La muerte crística con los brazos en cruz del padre Christopher es ocasión de liberación para los niños que logran escapar gracias a su sacrificio. Como dirá Marie, la joven testigo del asesinato y que corre hacia la libertad, la vida es un enorme don que hemos recibido y que hemos de agradecer. Aquí aparece una belleza distinta, una transgresión del canon de belleza donde aparece que en la muerte se trasparenta una historia de amor. Es lo que el padre Christopher decía a Marie que el nunca les abandonaría. Esta es la belleza de la cuz que no necesita rosas y estrellas famosas. Es la belleza del amor entregado. O dicho más directamente es una contemplación del Crucificado a través de su actualización en estas figuras.

6- LO IMPOSIBLE SE HACE POSIBLE

Ya Meliès, uno de los inventores del cine, descubrió como el artilugio del cine permitía una frecuencia de los milagros que difícilmente se puede encontrar en la vida real. Así el cine se puede filmar la resurrección como hizo C. Th. Dreyer en Ordet, Mel Gibson en La pasión de Cristo o más recientemente Carlos Reygadas en Luz silenciosa.

También la historia del cine ha filmado con cierta frecuencia curaciones milagrosas, como un curioso suceso durante los bombardeos aliados en Eslovenia a final de la II Guerra Mundial como aparece en El tercer milagro de Agnieszka Holland; la curación de pequeña recién nacida de Mary de Abel Ferrara; o la curación del niño con parálisis por la mediación del padre Anatoli en La isla Pavel Lounguine.

Esta presencia de lo sobrenatural y extraordinario se presenta como una huella del misterio de Dios que acompaña a los hombres. Podemos recordar una película más infantil y que mezcla exteriores, niños, animales y efectos especiales. Se trata de la primera de la serie sobre Las Crónicas de Narnia. Basada en la heptalogia de libros escrita por el escritor anglo-irlandes CS Lewis entre 1939 y 1954, encarnado por Anthony Hopkins en la película Tierras de penumbra (1993) de Richard Attenborough. En El león, la bruja y el armario, el león Aslan reúne todos los requisitos de una figura crística. Tras su muerte a manos de la Jadis, la Bruja Blanca tiene lugar lo inesperado...

Una resurrección con claros paralelos bíblicos: las niñas como las mujeres que van al sepulcro, el altar roto como la tumba abierta, el sol de lo alto como el Dios resucitador, la espada desenvainada de Lucía como el episodio de Pedro en el huerto. También aquí la muerte ha dado un retroceso y a sido vencida. La magia de los albores del tiempo (el pecado original) ha sido vencida por La magia de antes de los albores del tiempo (El Dios creador). Y estos milagros, sencillos iconos de lo imposible, también apuntan al Dios invisible.

7- EL ESPÍRITU QUE ORA EN NOSOTROS

Una de las cosas sorprendentes para los que vemos frecuentemente cine, es las veces que aparecen personajes rezando. Hay oraciones de agradecimiento como las de Lana al comienzo de Tierra de Abundacia (2004) de Wim Wenders, oraciones de súplica como las de Sophie Scholl, los últimos días (2005) de Marc Rothemund, los últimos días, incluso oraciones en la duda como en Saraband (2003), la última película de Ingmar Bergman.

La oración muestra al ser humano dirigiéndose a su Dios, pero también tenemos al Dios que se dirige a los hombres como en la vocación a Moisés en El príncipe de Egipto (1998) de Brenda Chapman, Steve Hickner y Simon Wells.

Recordemos una secuencia entrañable, se trata de la plegaria de Christy y Ariel que enseñan a su padre a orar. Están en un mal momento, el matrominio pasa apuros económicos después de la muerte de un hijo, viven en un edificio caótico en Nueva York y la madre acaba de ser ingresada con un serio peligro para la niña que esperan. Además el amigo de la familia, Mateo, un ángel simbólico, está gravemente enfermo. Pero las pequeñas son inasequibles al desaliento, incitan al padre a orar que se siente conmovido por su fe. Una fe que al final también será re-encontrada por él.

8- LA BÚSQUEDA DE LAS RELIGIONES

El cine es un instrumento adecuado para mostrar las culturas y religiones diferentes. Así a través del cine se puede conocer la situación de las casa de viudas de Agua con el hinduísmo de fondo, la realidad de sufismo en Bab'Aziz, los Sikhs y su situación en Paskistán en la elocuente El silencio del agua. También podemos conocer la sensibilidad religiosa islámica en El señor Ibrahim y las flores del Corán.

Hoy hay presencia de jurados SIGNIS (Asociación Católica Mundial para la Comunicación), de jurados ecuménicos y de jurados interreligiosos en casi todos los grandes festivales del mundo. Desde SIGNIS se está presente en 32 festivales que van desde San Sebastián a Hong Kong, desde Cannes a Burkina Faso, desde Toronto a Venecia o El mar de la Plata. Las distintas religiones inspiran muchas de las películas y se van creando instrumentos para el diálogo y el intercambio entre los directores. Hoy este terreo está abonándose para encuentros, muestras y muchas otras posibilidades.

9- MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

Como he señalado en mi libro "Dios, la muerte y el más allá en el cine contemporáneo", el tema de la finitud y la mirada hacia el después de la muerte es uno de los grandes temas del cine contemporáneo. Con el análisis de 210 películas hemos hecho un chequeo a fondo tanto del cien comercial como del más independiente y de autor, y llegamos a una conclusión, el cine se plantea con asiduidad el pregunta sobre Dios.

Fijémonos en la secuencia del final de la película El color del paraíso de Majid Majidi. Se trata de una preciosa obra de inspiración islámica sobre un niños ciego que con sus manos y sus oídos anda buscando la huella de Dios en el mundo. A su lado un padre que no le acepta y que se niega a acariciarle. Un padre vestido de negro y con el corazón lleno de ira que solamente busca su propia seguridad. Su testarudez ha llevado al niño a un accidente mortal, el mismo se ha lanzado tarde al agua mientras su hijo se ahogaba. El padre, por fin dolorido y arrepentido, mira al cielo, como pidiendo ayuda al Dios en el que decía no creer. Y el cielo responde con una mirada de Dios, recordad el picado radical y con un milagro sorprendente. La mano del niño trasfigurada se dirige hacia su Dios. No es una reanimación sino la incorporación a una vida nueva, resucitada, más allá de la muerte. La muerte, como decía el poeta John Donne en Wit de Mike Nichols, no es un punto sino una coma. "Muerte morirás".

10- LOS PREFERIDOS DE DIOS

En el cine algunos personajes de la debilidad o de la pobreza se nos ofrecen como trasparencia de Dios. Hay una especie de relato visual de las bienaventuranzas donde hay niños paralíticos, como en Las llaves de casa, que hacen de padres; pequeños minusválidos que son héroes enormes como en El inolvidable Simon Birch; personajes limpios de corazón como la protagonista de Tierra de abundancia; gente que llora pero que resiste como en Tres colores: Azul o en la plasmación cinematográfica de la experiencia de duelo C. S. Lewis en Tierras de penumbra ; los perseguidos pero que siguen siendo buenos como en Hotel Rwanda; o gente condenada pero que no pierde la esperanza como en Llanto por la tierra amada.

Podemos traer a la memoria la secuencia del encuentro con un moribundo en la estación de Calcuta cuando la Madre Teresa dará un giro a su vida. Frabrizio Costa, el director de Teresa de Calcuta, nos muestra este momento vaciando la estación, abarrotada en la realidad, y con la monja arrodillándose en señal de adoración. La descripción de este momento interior apunta a su decisión de servir a los más pobres de los pobres como imagen de Dios.


Hemos culminado la convi con una comida juntos, en familia, comentando todo lo recibido. Y como siempre encantados de estar unos con otros. ¡Gracias!

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